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El estudio publicado el 2015, por el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), da cuenta que la reducción de los niveles de productividad de juveniles de M. chilensis a altos niveles de CO2, en combinación con los bajos niveles de saturación del CaCO3 y eventos “corrosivos” mostrados en este estudio, sugieren que efectivamente la producción de M. chilensis es vulnerable a fuentes locales y globales de acidificación. Por lo anterior, el nivel de saturación del agua marina con respecto al carbonato de calcio, debiese ser una variable a monitorear cuando se decide estimar la “capacidad de carga” de estos sistemas costeros. En consecuencia, parece evidente la necesidad de considerar la química del carbono para diseñar el manejo adecuado del cultivo de M. chilensis en la región Patagónica

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Según el investigador de INTEMIT, Dr. Cristian Segura ” siempre las masas de agua estuarinas son más ácidas que las oceánicas, sobre todo bajo condiciones de marea baja con menor salinidad. Esta situación claramente afecta los procesos de calcificación de las especies de moluscos con concha, sin embargo, estas forzantes de selección ejercen presiones adaptativas en las especies que se muestran exitosas bajo estas condiciones ambientales. Por otro lado, es interesante evaluar el comportamiento del carbonato de calcio en sistemas de cultivo de mejillones, ya que estos son permanentemente removidos desde las áreas semilleras a los centros de engorda y luego a las plantas de procesos, desde donde las conchas se convierten en un residuo con destino a plantas de Cal Agrícola o vertedero industrial. En este sentido creemos que Chile debe iniciar investigación tendiente a evaluar la forma más eco-eficiente de devolver las conchas de mejillones a los sistemas marinos y estuarinos para restablecer el balance de carbonato de calcio de estos ecosistemas, los cuales se ven perturbados por la acción antropogénica con impacto local y global con efectos en el cambio climático.